Ocurrió en… 1908-1919

El año 1908 va a representar el despertar de la legislación aseguradora contemporánea en España. Todo el vacío legal que el sector había sufrido hasta este momento se va a ver cubierto con la aparición de varias leyes y la creación de diferentes organismos que se encargarían de su puesta en marcha y control.

Juan de la Cierva, ministro de la Gobernación
Juan de la Cierva, ministro de la Gobernación

El primero de dichos organismos sería el Instituto Nacional de Previsión (INP), que vería la luz por la Ley de 27 de febrero de 1908 a partir de la redacción que meses antes había llevado a cabo Juan de la Cierva, ministro de la Gobernación. Era el fruto de los trabajos que durante los últimos años habían realizado los integrantes del Instituto de Reformas Sociales, entre los cuales se encontraban Eduardo Dato, José Maluquer, Gumersindo Azcárate y otros. Los objetivos principales que se le encomendaban eran:

  • Difundir e inculcar la previsión popular, especialmente la realizada en forma de pensiones de retiro.
  • Administrar la mutualidad de asociados que al efecto se constituyera bajo el patronato.
  • Estimular y favorecer la práctica de las pensiones de retiro.

El 7 de enero de 1909, el INP instalaba sus primeras oficinas en el número 6 de la calle Sagasta de Madrid, siendo nombrado presidente del mismo Eduardo Dato e Iradier.

Pero esta aparición sería solo uno de los grandes acontecimientos que el sector asegurador contemplaría ese año. Solo unos meses después, el  14 de mayo, vería la luz una de las obras legales más importante del Seguro de la época: la publicación de la Ley de Registro e Inspección de Sociedades y Compañías de Seguros. Con ella se pretendían establecer los primeros controles que se llevaban a cabo sobre un sector en pleno desarrollo y con muy escasa regulación. Esta ley imponía:

  • Obligación a todas las empresas de seguros de inscribirse en el Registro creado al efecto.
  • Crear la Junta Consultiva de Seguros para controlar e implantar la Ley.
  • Crear la Inspección de Seguros, responsable de verificar que las aseguradoras cumplían las obligaciones marcadas por la Ley.
  • Definir un nuevo cuerpo de Corredores Jurados de Seguros, que obligaba a los mediadores a tener una titulación profesional específica para la comercialización. Esta parte de la Ley no llegó a ponerse en práctica.
  • Poner en marcha el Boletín Oficial de Seguros, medio de comunicación con el que se pretendía dar a conocer a técnicos y profanos todas las novedades del sector, y que se publicaría por primera vez en 1910.

Como se puede apreciar, se trataba de una gran obra legislativa, absolutamente innovadora en España y que serviría de base para la futura arquitectura legal del Seguro.

Pero, a la vez que se pone en marcha la Ley, el país sigue viéndose afectado por diversos conflictos sociales, a la vez que por la guerra que mantiene en Marruecos. El más grave de este período, a nivel interno, lo encontramos en las alteraciones que, en julio  de 1909, se producen en Barcelona durante la denominada Semana Trágica. La ciudad se ve sorprendida por manifestaciones que generan múltiples incendios; 63 edificios son pasto de las llamas, a la vez que mueren 78 personas y 153 resultan heridas graves.

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LA UNIÓN Y EL FÉNIX ESPAÑOL (inuguración de la nueva sede)

Fiesta de la Aseguración

Pero las aseguradoras siguen creciendo y son muchas las que construyen nuevos edificios para sus sedes sociales. Una de las más notables de la época, LA UNIÓN Y EL FÉNIX ESPAÑOL, inaugura su nueva sede en Madrid, en la confluencia de las calles Alcalá esquina con Caballero de Gracia, en la zona que pronto se convertiría en la Gran Vía. En la actualidad el edificio pertenece a METRÓPOLIS.

En este período tiene lugar también un hecho luctuoso clave a nivel internacional. El 28 de junio de 1914, en Sarajevo, son asesinados el Archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, lo que daría lugar al estallido de la Primera Guerra Mundial (La Gran Guerra). Esta conflagración, que causaría 8 millones de muertos, generó una grave situación a nivel mundial, tanto en tierra como en el mar. Y la vieja frase de que “a río revuelto ganancia de pescadores” se volvió a materializar, también en este caso. La neutralidad que España mantuvo ante esta situación le permitió incrementar sus exportaciones hacia los países en conflicto; a la vez que, desde el punto de vista asegurador, le permitía contratar las pólizas, tanto de las exportaciones como de los buques, y  la parte del seguro que los países beligerantes no podían realizar.

Surgen en este período varias compañías de seguros especializadas en el ramo de Transportes. Solamente en 1918 podemos destacar el nacimiento de LA UNIÓN LEVANTINA (Valencia), SEGUROS BILBAO (Vizcaya), ALLENDE, ULTRAMAR y COMPAÑÍA GENERAL DE SEGUROS MARÍTIMOS (en Barcelona). Todas ellas tratarán de aprovechar la ventaja competitiva que la neutralidad ante la Guerra confería a nuestro país. También surgen otras más generalistas, como LA EQUITATIVA – FUNDACIÓN ROSILLO, LA EQUITATIVA NACIONAL (luego ATLAS) y PATRIA (ahora PATRIA HISPANA y que el 17 de junio de este año celebrará su centenario).

En este contexto trágico, la población intenta aprovechar para hermanarse y disfrutar. Así surge en España la Fiesta de la Aseguración, que sirve para que los profesionales del sector asegurador se reúnan, compartiendo mesa, diversión y experiencias profesionales. Es un anhelo que desde hace muchos años se viene reclamando en nuestro país -en 1866 lo intentó la revista ‘Los Seguros’ y en 1899 lo hizo de nuevo ‘El Productor Andaluz’, pero ambos casos resultaron infructuosos-. No sería hasta 1916 cuando los profesionales de la Mediación Aseguradora, liderados por la Asociación de Agentes de Cataluña, y a través de la revista ‘El Monitor de los Seguros’, con su director Luís Massó al frente, llevaron a cabo la primera Fiesta de la Aseguración. Tuvo lugar en Palma de Mallorca, entre el 22 y el 27 de junio de 1916 y a ella asistieron 146 profesionales, entre aseguradores, mediadores, periodistas y representantes de otras asociaciones profesionales. Todo un éxito, que se pretendía tuviera continuidad. No obstante, las circunstancias económicas tras la Gran Guerra hacen que la idea quede en suspenso hasta que, en 1945, Francisco Franco retoma de nuevo la idea, implantando la Fiesta Anual del Seguro.

Para terminar con el repaso a este período, citaremos también la aparición y el gran desarrollo adquirido durante estos años por el Seguro de Transportes de Equipajes, relacionado con el incremento de los viajes por ferrocarril que se produce en estos momentos. LA CONSTANCIA, Compañía de Seguros de Barcelona, será una de las primeras que ponga en marcha el ramo, en agosto de 1911, con el nombre de “Seguro de paquetes enviados por ferrocarril y Transporte de Equipajes”.

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